El cachorro llega a casa y en pocos días tienes las manos llenas de marcas, te persigue los pies por el pasillo y las zapatillas han pasado a ser suyas. Es de las cosas que más preocupan a las familias en las primeras semanas.
La buena noticia es que morder es normal en un cachorro. La no tan buena es que no conviene esperar a que se le pase solo: es el momento de enseñarle a gestionarlo.
Por qué los cachorros muerden tanto
Explorar y jugar
Los cachorros exploran el mundo con la boca, igual que un bebé lo toca todo con las manos. Y juegan mordiendo, que es como jugaban con sus hermanos.
Cambio de dientes
Durante el cambio de dientes las encías molestan, y mordisquear les alivia. En esa etapa necesitan tener a mano cosas adecuadas que puedan morder.
Exceso de excitación o cansancio
Muchos cachorros muerden más cuando están pasados de vueltas o agotados, como un niño que no quiere irse a dormir. Esos ratos de «locura» en los que muerde todo suelen coincidir con falta de descanso. Un cachorro necesita dormir muchas horas.
Aburrimiento
Si no tiene nada adecuado que hacer, buscará algo: tus manos, tus pies o las patas de la mesa.
Lo que ha aprendido
Si cuando muerde nos reímos, apartamos las manos rápido o empezamos a movernos, para él se convierte en el mejor juego. Sin querer, le estamos enseñando que morder funciona.
Frustración o incomodidad
Algunos cachorros muerden cuando los sujetan, los cogen en brazos o no les dejan hacer lo que quieren. Aquí el mordisco no es juego, es una forma de decir «suéltame».
Cómo distinguir un tipo de mordisco de otro
- El momento del día: ¿muerde más a última hora, después de mucha actividad o antes de dormir?
- Qué pasa justo antes: juego, caricias, cogerlo en brazos, quitarle algo.
- Cómo es el cuerpo: un cachorro que juega está suelto y se mueve mucho; uno incómodo se queda rígido, gruñe o intenta escapar.
- Si se calma después de dormir.
Si el mordisco viene con gruñidos y el cuerpo rígido, sobre todo al tocarlo o al quitarle algo, ya no hablamos solo de juego. En ese caso te interesa leer qué hacer si tu perro gruñe o intenta morder cuando lo tocan.
Errores habituales
- Castigar, gritar o darle en el hocico. No le enseña qué hacer en su lugar y puede hacer que tenga miedo de tus manos.
- Jugar con las manos o los pies. Le enseña que las personas son juguetes.
- Apartar las manos muy rápido. Convierte el mordisco en un juego de persecución.
- Mantenerlo despierto y activo todo el día. Más cansancio suele traer más mordiscos, no menos.
- No ofrecerle nada adecuado que morder.
- Pensar que «ya se le pasará». Sin guía, algunos cachorros siguen mordiendo de adultos, y ya no es lo mismo.
Cómo enfocarlo
- Ofrécele alternativas que pueda morder y que le gusten, y cámbialas para que no se aburra.
- Juega con un juguete de por medio, nunca con las manos directamente.
- Cuida el descanso: rutinas claras y momentos tranquilos para dormir.
- Si muerde fuerte jugando, para el juego con calma y retómalo después.
- Adelántate a los momentos en los que suele morder más.
- Si hay niños en casa, enséñales a jugar con juguetes y a dejarlo tranquilo cuando descansa.
Qué analizaría
La edad del cachorro, cuánto duerme, cuánto tiempo pasa solo, cómo juega la familia con él, si hay niños, en qué momentos muerde más y cómo es su energía. Con eso se ve rápido si el problema es de juego, de descanso, de lo que ha aprendido o de otra cosa.
Qué trabajamos en la educación de cachorros
El control de la mordida y la gestión del juego son parte de la base que trabajo en educación de cachorros, junto con las rutinas, el descanso y la alimentación, la gestión de la soledad y la socialización. Trabajo con cachorros desde que llegan a casa: cuanto antes empecemos, más fácil es construir una buena base.
Cuándo conviene pedir ayuda
- Si muerde con mucha fuerza o hace heridas.
- Si hay niños pequeños en casa.
- Si en lugar de ir a menos, va a más.
- Si muerde acompañado de gruñidos y el cuerpo rígido.
- Si reacciona muy fuerte cuando lo sujetas o lo coges.